Los responsables de la tragedia del agua

Hemos sido testigos de cómo cuerpos de agua se han secado completamente y de la grave situación que viven a diario los emblemáticos territorios de Cabildo, La Ligua y Petorca que viven la injusticia de no contar con agua en cantidad y calidad necesarias para desarrollar su vida con dignidad y de la perdida de ecosistemas en la zona, cuestión que empieza a repetirse y expandirse a otras partes, ante la arremetida de los sectores agroindustrial, minero e inmobiliario.

El día mundial del agua fue propuesto en la Cumbre de Río 92 y ratificado en diciembre del mismo año en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Desde dicho hito, ya han pasado 29 años y la situación con respecto a este bien común solo se ha ido agravando, tanto en el mundo, como también en Chile el agua se ha vuelto un bien escaso, esto por razones antropocéntricas, debido a la crisis climática y ecológica que hemos generado, lo que ya se avizora como una tragedia para los ecosistemas.

La escases de agua y la sequía llegaron para quedarse y muestra de ello es como nos horrorizábamos a finalesdel año 2020 de que el agua se transaría en la bolsa en EE.UU, a su vez hemos sido testigos de cómo cuerpos de agua se han secado completamente y de la grave situación que viven a diario los emblemáticos territorios de Cabildo, La Ligua y Petorca que viven la injusticia de no contar con agua en cantidad y calidad necesarias para desarrollar su vida con dignidad y de la perdida de ecosistemas en la zona, cuestión que empieza a repetirse y expandirse a otras partes, ante la arremetida de los sectores agroindustrial, minero e inmobiliario.

Lo anterior ha podido ser llevado a cabo, porque el extractivismo requiere de complicidad, en primer lugar, a través de leyes laxas o hechas a la medida, en segundo lugar, a través de sectores políticos que les acomoda la situación y hacen poco o nada para cambiar los escenarios y un tercer yúltimo lugar el no contar conlos suficientes recursos humanos y económicos para la fiscalización.

El escenario anterior se repite en todo lo que se relaciona con la naturaleza, dado que lo sectores productivos presionan ecosistemas, como también a los sectores políticos que vayan en la “medida de lo posible”, porque majaderamente plantean la necesidad de contar con “certeza jurídica”,olvidando que, de seguir así, estarán claudicando su propio futuro y de paso el de la sociedad en su conjunto.

Según el WorldResourcesInstitute, Chile se encuentra en el lugar 18 de riesgo hídrico, situación que ya es posible observar, vemos como el bosque esclerófilo de la zona central se está secando y que a simple vista, somos testigo de la perdida de estos ecosistemas por la falta de agua, vemos como las comunidades resisten en los territorios para no seguir perdiendo ecosistemas, ante la nula planificación y estrategia del Estado para fijar políticas públicas que vayan en pos de la protección de las cuencas.

Esto también queda graficado en el ámbito legislativo, a través del bajo interés de los gobiernos por cambiar la realidadlegal en materia hídrica, cuestión que se hace patente, por ejemplo, con los 10 años que cumple la Reforma al Código de Aguas (Boletín 7543-12), la cual debiera haber sido tramitada con urgencia, ante la grave situación que viven chilenos y chilenas que no cuentan con este bien común y la pérdida de biodiversidad que ocurre a diario.

Un segundo ejemplo del bajo compromiso de los gobiernos en materia hídrica, lo representa el proyecto de ley de Cambio Climático (Boletín 13191-12), el que poco ahonda en medidas de adaptación y si bien define la seguridad hídrica como la “…posibilidad de acceso al agua en un nivel de cantidad y calidad adecuada, considerando las particularidades naturales de cada cuenca, para su sustento y aprovechamiento en el tiempo para consumo humano, la salud, subsistencia, desarrollo socioeconómico, conservación y preservación de los ecosistemas, promoviendo la resiliencia frente a amenazas asociadas a sequías y crecidas, y la prevención de la contaminación.” no se hace cargo de proteger los ecosistemas que permitan la adaptación ante un cambio climático peligroso, ni de medidas que permitan que el agua sea un eje central.

La situación de la escases del agua es grave y seguirá profundizándose, lo que será una triste y gran tragedia, por ello se requiere de políticas de Estado y no de los gobiernos de turno, que permitan implementar medidas de adaptación y preparación para un futuro en donde la incertidumbre y el riesgo estarán a la orden del día, esto porque es muy probable que el Acuerdo de París no se cumpla y la realidad es que no se puede perder más tiempo, por ello se requiere que la clase política y empresarial comprenda que estamos ante tres crisis como planteó el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, la crisis climática, de la perdida de biodiversidad y de la contaminación, en donde el agua jugará un rol crucial en la supervivencia de la población y de la naturaleza, por lo que debieran repetir como mantra la frase “sin agua no hay vida”.

Fuente: El Ciudadano

Comparte: