COP28: Entre conflictos geopolíticos y una urgencia climática

El próximo 30 de noviembre se inicia en Dubai la cumbre climática más importante desde el Acuerdo de París, donde los gobiernos deben evaluar sus compromisos y disponer del financiamiento para reducir las emisiones comprometidas y asegurar los medios para la adaptación. Particularmente el Fondo para Pérdidas y Daños, acordados en la pasada COP 27, que permitirá a las naciones más vulnerables proteger a su población y territorios de los impactos del cambio climático.

No obstante, no existen buenos augurios para la COP 28, no solo porque las negociaciones estarán atravesadas por las tensiones geopolíticas de un contexto de dos guerras, sino también porque se desarrollarán en el país símbolo de la producción de petróleo, y porque la COP misma será presidida por el Sultán Al Yaber, ministro de industria y ejecutivo máximo de  de la Compañía Nacional del Petróleo de Abu Dhabi (ADNOC).

Durante 2023 Chile y el mundo han enfrentado impactos más intensos a consecuencia del cambio climático. Hemos sufrido lluvias más intensas y calientes, aluviones, inundaciones, marejadas y temperaturas extremas, alcanzando estos fenómenos récords históricos a nivel mundial. Las cifras del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, muestran que el mes de julio fue el más caluroso del que se tenga registro, y en el mes de octubre, se registraron las cifras históricamente más altas; evidenciando una temperatura media de 1,7ºC por encima del nivel pre-industrial, siendo además el quinto mes consecutivo en queso supera ese umbral, y nos alienta sobre el hecho de que la ambición de limitar el aumento de temperatura a 1,5°C  parece  una utopía.

Una utopía, pues simultáneamente al desarrollo de reuniones de alto nivel para avanzar en los compromisos climáticos, sigue aumentando la explotación de combustibles fósiles, y las proyecciones mantienen esta tendencia al alza para los próximos años, como mostró el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, sobre la Brecha de Producción 2023, lo que es incoherente con los compromisos climáticos y que pone en riesgo el objetivo de limitar el calentamiento a 2ºC sobre las temperaturas preindustriales.

En este difícil contexto, a pesar de los conflictos bélicos en curso y a pesar de la desconfianza que suscita la presidencia de la COP 28, es clave trabajar para no retroceder en las ambiciones climáticas y avanzar en la compensación de pérdidas y daños.  La urgencia de la acción climática radica no solo en estabilizar las condiciones para proteger la biósfera de la cual dependemos, sino también para permitir la estabilidad económica y política intrínsecamente vinculada a la seguridad ambiental y climática.

Chile está expuesto a siete de los nueve criterios de vulnerabilidad establecidos por la Convención sobre Cambio Climático, lo que lo hace muy vulnerable a sus impactos. Por esto mismo, nuestro país debe mantener su liderazgo en acelerar la descarbonización, disminuir las emisiones y avanzar en acciones de adaptación climática que ya quedaron mandatadas en nuestra Ley Marco de Cambio Climático. Es importante que nuestro país siga impulsando la concreción del Fondo de Pérdidas y Daños que permitirá aportar un poco de justicia y equidad  a la agenda climática global.

Sara Larraín y Gonzalo Melej Fundación Chile Sustentable

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